miércoles, octubre 28, 2009

Cuando el cielo, el paisaje, el clima, las gracias y la alegría confluyen admirablemente


50 Years Schoenstatt Shrine - Lamar, TX

Mi experiencia del Jubileo de 50 años del Santuario Confidentia en Lamar, Texas

Para todos aquellos que vivimos lejos de un Santuario de Schoenstatt, y lo echamos de menos, visitar uno es siempre una experiencia sobrecogedora. El Santuario es para los que vivimos en Alianza con María un hogar, un tanque de oxígeno, una gasolinera, una puerta al cielo.

Pocos días antes del 18 de Octubre caí en cuenta que era el Jubileo del Santuario Confidentia en Lamar, Texas... Mejor dicho, lo sabía, pero no había hecho planes concretos para asistir. Rosa Elena, una gran apóstol de Schoenstatt en Houston, donde vivo hace seis años, me puso en contacto con varias personas que también querían ir y salimos temprano ese Domingo hacia allá. Mis acompañantes se encargaron de que el ambiente del viaje de tres horas sea de peregrinación, rezando el Rosario y compartiendo cómo se habían preparado para este día y lo importante que era.

Un día esplendoroso, un Santuario reluciente

Luego de varios fines de semana de lluvia, el del 17 y 18 de Octubre fue uno de esos no muy comunes en el sur-este de Texas: Un cielo azul, un sol brillante y una temperatura muy agradable, alrededor de los 20 °C. (Casi siempre hay sol en Texas, pero generalmente está acompañado de un calor y humedad avasallante).

Llegamos a una hora perfecta, encontramos estacionamiento justo detrás del Santuario, tomé mi cámara y me dirigí al Santuario. Se sentía el ambiente de fiesta, todo el mundo elegante, feliz, el coro ensayando.. con el marco de la bahía por detrás. Ya cerca de la puerta, me llevé una gran sorpresa, vi a una Hna. a la que le tengo mucho cariño, que vino desde Querétaro a este Jubileo. Ella fue una de las dos primeras hermanas que conocí cuando llegué a Texas. Por muchas ocasiones cuando visité la casa del Movimiento en Austin, experimenté gracias a ella una sensación de hogar, de acogimiento, pues era toda una mamá atendiendo a todos y preocupándose de hasta los más pequeños detalles. Sin importarme con quién estaba conversando fui enseguida a abrazarla, y eso que es alemana... igual, la abracé varias veces... Son tantos los recuerdos y las vivencias asociadas con ella y con tantas otras personas que me emocioné profundamente.

Luego entré al Santuario y la vivencia continuó... La Mater estaba rodeada de rosas amarillas, esplendorosa, radiante... Dentro encontré a una amiga de los grupos de matrimonios de Houston, ella es argentina, schoenstattiana desde la Juventud Femenina como yo, y que seguramente experimentaba algo similar a mí y le dije... qué maravilla poder estar aquí en el Santuario, ¡qué regalo! Esos momentos ahí arrodillada sentí una avalancha de gracias y emoción. Era un día de Jubileo, 50 años. Tantos sacrificios, amor, oraciones, que se han entregado en ese lugar. El Santuario rebosaba de gracias.

Todos los que estamos en esta hermosa Familia de Schoenstatt sabemos de las alegrías que compartimos tanto en lo sobrenatural como en lo natural. Están entrelazadas, se van sucediendo una tras otra. Son vivencias sencillas, pero que marcan.

Encuentros y nuevos amigos

Luego de visitar el Santuario seguí saludando a gente conocida, a los papás de una amiga chilena que son del Movimiento en Chile y están de visita, a los papás de una amiga brasileña, todos unos apóstoles schoenstattianos de Niteroi y Río de Janeiro, también de visita, a personas de tantos países y a amigos de Austin, Dallas, Houston; a los Padres Christian Christiansen y Héctor Vega. También conocí gente nueva, como a aquellos que vinieron en grupo desde Nueva York y con quienes pude compartir un rato, algunas de ellas eran compatriotas mías (de Ecuador). Entre otras cosas ellos me contaron, que mientras disfrutaban el día anterior del paisaje en el muelle, se les acercaron dos Hermanas que habían venido por primera vez desde Milwaukee. Les preguntaron si habían visto a los delfines, ellas dijeron que no, y acto seguido, se les acercó un delfín, que no sólo estuvo nadando al pie del muelle, sino que hasta hizo malabares con un pez, todo un show especialmente para ellas.

Fue muy especial ver de nuevo a dos personas con quienes compartimos la maravillosa experiencia de la Conferencia 2014 en Febrero en Schoenstatt, Alemania: a Carlos Cantú, el elegante maestro de Ceremonias de este evento, y más tarde a Mark Leatherman, de la Juventud de UT de Austin, quien me contó que terminaba su carrera este semestre y luego se iba... “a Chile”... al Noviciado de los Padres... Obviamente esta noticia contribuyó al ya intrincado remolino de emociones experimentadas en tan poco tiempo.

Un día perfecto para tomar fotos

Como mencioné antes, el día estaba esplendoroso, el cielo azul, y era un lindo contraste con la vegetación, el muelle, la Bahía de Aransas, las aves migrando hacia el sur y la alegría de la gente. No pude evitar seguir tomando fotos, también de la celebración que se iba llevando a cabo: la serenata a María de un coro de jóvenes acompañados por guitarras, violín y flautas traversas, una representación sobre la Primavera Sagrada interpretada por miembros del Movimiento de Dallas, la Santa Misa, la hermosa coronación, la entrega de regalos, y luego los momentos de compartir la mesa y la charla de una hermana.

En otras ocasiones cuando he sido asignada a tomar fotos de eventos de Schoenstatt, he tenido que ingeniármelas para poder hacerlo sin las interrupciones o ‘intromisiones’ de otros fotógrafos emocionados. Muchas veces los flashes de ellos han salido en mis fotos, he tenido que correr para ponerme en frente antes de que lleguen, mirar bien para que ellos no salgan en la foto, etc. etc. Esta vez era yo la entrometida, y al pobre señor que creo era el fotógrafo oficial lo pisé, me le puse en frente sin querer cuando estaba sacando las fotos, etc. etc. En todo caso después de 10 años recién cumplidos colaborando con la Hna. M. Kornelia y la Oficina de Prensa de Schoenstatt, ya me siento con ciertos derechos de hacer reportes o tomar fotos porque por lo general, mis fotos estarán rápidamente en el sitio de fotos de la página www.schoenstatt.de http://schoenstatt.myphotoalbum.com y la Hna. Kornelia publicará mi relato aunque no sea ‘oficial’.

Vida nueva y misión

Esta vez, preferí escribir un relato no en tercera persona, sino como una experiencia personal, para dar testimonio de la acción de la Mater en estas tierras. En este día, en este lugar de un paisaje privilegiado, quizá no había las decenas de miles de personas que en Tuparendá celebraban el Jubileo de los 50 años del Movimiento en Paraguay o los muchos que celebraban los 40 años del Santuario de Pozuelo, en Madrid, donde Schoenstatt está en su apogeo. Aquí en Texas el Movimiento es más pequeño, pero se va viendo brotes de vida nueva, ya casi está en todas las diócesis, como mencionó el Padre Héctor: grupos de nuevos de Madres y Juventud en Dallas, un hermoso movimiento universitario en Austin, (gracias al trabajo del P. Jesús Ferrás y Andrea Musalem del Instituto de Nta. Sra de Schoenstatt), anhelos de Santuario en los miembros del Movimiento en Houston y otros lugares, miembros de Federación de Familias, Instituto de Familias, y cientos de imágenes de la Virgen Peregrina caminando por todo Texas. Fruto de este Santuario Confidentia, son también los Santuarios de México y de San Antonio, donde el Movimiento crece cada día más en número y profundidad.

Mirando al Santuario, está la estatua en bronce en tamaño natural del Padre Kentenich. Era hermoso ver esa imagen rodada de sus hijos que participaban en la Misa y las Liturgias, con el fondo del cielo azul y la bahía, grupos tomándose fotos con él en el medio. El Padre Kentenich, en vida no conoció el Santuario, aunque estuvo años antes de su inauguración, en Corpus Christi, Texas, a unos 40 minutos de ahí.. Después de que el Padre terminó el exilio lo esperaban con ansias. Pero no se pudo dar esa visita a causa de su fallecimiento. Luego de la muerte del Padre Kentenich, se envió a peregrinar por el mundo el Símbolo del Padre regalado para el Santuario Original, que está en la custodia de los Sacerdotes Diocesanos de Schoenstatt, y estuvo también en ese entonces en el Santuario de Lamar. Este día ese mismo símbolo estaba también de visita. Esta vez el símbolo comenzó una nueva peregrinación como resultado de la Conferencia 2014, en donde los delegados sugirieron que recorra los Santuarios como preparación al Jubileo de los 100 años de la Alianza de Amor. El símbolo hizo su entrada solemne hacia el altar y fue luego enviado al Santuario de San Antonio, TX. Al final de la Bendición con el Santísimo, realizada por el P. Christian, se escuchó en los parlantes la bendición grabada del Padre Kentenich en alemán. Fue un final perfecto para un día tan hermoso y lleno de gracias. El Padre Kentenich estaba ahí como Pater Familias, reuniéndonos a todos como hijos y enviándonos a la misión de llevar a María, nuestra Madre, Reina y Victoriosa a todos los rincones del mundo.

El sol fue cayendo y matizando el cielo con hermosos colores. Todos regresaron felices hacia los lugares donde habían venido de lejos o de cerca, ya sea en carro, autobús o avión, llenos de gratitud, emoción y nuevas fuerzas.
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