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lunes, diciembre 13, 2010

Bendición del Santuario de Miami


Luego de 23 años de esfuerzo y Capital de Gracias, miembros de Schoenstatt del sur de la Forida, provenientes de al menos 22 países de Latinoamérica, vieron su sueño hacerse realidad: el Santuario de Miami, "Camino al Padre Misericordioso".

La hermosa ceremonia de consagración se llevó a cabo el Día 12 de Diciembre, Domingo Gaudete y Fiesta de la Patrona de América, la Virgen de Guadalupe. El oficiante principal fue el Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Miami Mons.
Felipe de Jesús Estévez y concelebraron los padres de Schoenstatt Héctor Vasquez, Christian Christiansen, Sidney Fones, José Luis Nieto, Jesús Ferras, Francisco Rojas y el párroco del lugar.

El marco de la bendición fue un día esplendoroso, con un hermoso cielo azul. los miembros de la Familia local lucían radiantes, el arduo esfuerzo estaba dando sus frutos, Asistieron mas de mil personas, muchos venidos de otros lugares del país como Wisconsin, Louisiana, Texas, Tennesse y un representativo grupo de Washington y Nueva York. Del extranjero vinieron personas de Republica Dominicana, Puerto Rico, México, y numerosos miembros de la Familia de Schoenstatt de Ecuador. Para mucho orgullo y emoción de la familia ecuatoriana, La reliquia del altar del Santuario es de una santa ecuatoriana muy querida, Santa Narcisa de Jesús.

Un lugar hermoso

El Santuario de Miami está ubicado en Redland, al sur oeste de Miami. Es un sector campestre, lleno de viveros de palmeras y plantas tropicales, de cultivos de frutas y hortalizas. En el amplio terreno destacan ahora catorce palmeras donadas por generosos empresarios, siete a cada lado del camino que lleva al Santuario, el cual lleva grabadas en el cemento las huellas del Padre Kentenich, con quien cada hijo suyo quiere caminar hacia el Padre Misericordioso.

Justamente la misericordia de Dios y de la Mater la han podido experimentar palpablemente pues se debieron sortear numerosas dificultades, en especial para obtener el permiso de construcción del Santuario. Durante cinco años, se mantuvo fielmente el rezo del rosario todos los sábados y los frutos de esa poderosa oración son palpables. recalcaron como la encargada de coordinar el rosario se encargaba también de los arreglos de las flores y siempre duraban frescas una semana. Hubo apóstoles visibles, como los Asanza y la muy entusiasta Sarita de Ycaza, pero también otros mas ocultos como la Señora que a pesar de tener limitados recursos económicos no dejo de pagar su cuota durante 23 años. La Hna. Petra, venida desde Milwaukee estuvo ayudando a la familia por seis meses previos a la Bendición, y estaba pendiente de todos los detalles.

Para recibir a los asistentes y protegerlos del intenso sol, se prepararon dos carpas, que se llenaron desde temprano.

Luego de la presentación de una hermosa cantata por parte de un coro de la Juventud Femenina, se inició la procesión encabezada por tres niñas de blanco, dos jóvenes que portaban la imagen de la MTA, y banderas de los diferentes países de origen de los miembros del Movimiento local, portadas por miembros de la Juventud Masculina. Durante la ceremonia, el Arzobispo manifestó su alegría por estar presidiendo esta ceremonia. Habló con mucho cariño del Movimiento e invitó a los sacerdotes concelebrantes a presentarse.

Un regalo para el Padre y Fundador

Martha de Selaya hizo de maestra de ceremonias. El matrimonio Aymerini se encargó de las lecturas y el Padre Sidney Fones fue el encargado del Evangelio. En su homilía Monseñor Estevez destacó la gran alegría que sentían todos por de estar aquí para la consagración de este Santuario cuya construcción ha sido una laboriosa y larga obra de paciencia, un proyecto que lleva casi 25 años de gestación, Recordó cómo recientemente el 31 de Mayo estuvieron junto al Arzobizpo y el Obispo de Pueblo para la colocación de la primera piedra, y ahora está ya está listo. Recordó también al Padre Kentenich, fundador de Schoenstatt diciendo que este Santuario que el Padre Christian ha entregado a la Arquidiocesis de Miami es también un regalo para el Padre Kentenich en el centenario de su ordenación sacerdotal. Reflexionó también de lo significativo que es que el Santuario se bendiga un 12 de Diciembre, fiesta de la Patrona de América. Y dijo que este lugar es un lugar muy hermoso, como lo es el lugar donde se inició Schoenstatt, y esa Alianza del Padre Kentenich con los jóvenes, es la semilla que hace posible este santuario aquí en Miami, en el que María establece su taller de Educadora. Finalmente dijo que son muy afortunados en la Arquidiócesis de contar con esta Familia maravillosa, e invitó a dar gracias por la abundancia que se ha recibido del Señor. Luego de la Homilía pasaron a consagrar el Santuario, y los presentes con aplausos manifestaron su alegría al ya tener un lugar de gracias.

Durante la presentación de las ofrendas se entregaron varios regalos para el Santuario, entre ellos una custodia, los incensarios, el símbolo del faro, donde se recogerán los capitales de gracia del Santuario. Fue emocionante la ovación que recibió Sara de Ycaza al entregar como regalo la Virgen Peregrina.

Alegría desbordante

Como un regalo especial, al final de la ceremonia se dio de regalo al matrimonio de Luis y Kathy Asanza que el Obispo les diera una bendición especial, luego de lo cual Luis y Kathy agradecieron detalladamente a todas las personas y familias que contribuyeron a la construcción del Santuario, incluyendo especialmente a la juventud por su entusiasmo y la esperanza que despierta su entrega.

La Misa fue transmitida por Internet y fragmentos de ella se transmitieron por Radio Paz, en donde dos schoenstattianos muy comprometidos, Gustavo y Belsay tienen un programa semanal llamado Alianza de Amor.

Durante las siguientes horas, los asistentes pudieron ingresar al Santuario y experimentar ahí la presencia de la Madre y Reina Tres Veces Admirable. La familia invitó también a un almuerzo, “con vista al Santuario”.

En conclusión este fue un día de cielo, lleno de emociones, donde se pudo experimentar la cultura de Alianza, ese estar el uno en el otro, para el otro, en el corazón de Dios y reflexionar en la inmensa misericordia de Dios para con la familia de Schoenstatt del Sur de la Florida.

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miércoles, junio 06, 2007

Las tres gracias del Santuario de Schoenstatt

Barracas, tierra, explosiones de granadas, hambre y sed, cansancio. Para un joven soldado en la Primera Guerra Mundial, su refugio y su escape era un lugar sencillo y silencioso. No podía estar físicamente ahí, pero si cerraba los ojos viajaba espiritualmente hasta ese hermoso valle, abría la puerta y se encontraba de frente con esos ojos penetrantes. Y encontraba alivio, descanso, se dejaba caer agotado en los brazos de una Madre tierna y fuerte. Fue esa experiencia de arraigo y amor, la que mantuvo en alto la fe y la aspiración de la santidad de José Engling.

El Santuario de Schoenstatt como lo manifiesta su primera gracia de peregrinación, era su hogar, el lugar donde se sentía amado, aceptado, seguro. Y no era un simple refugio, o solamente un escape, era también una fuente de fuerza, de energía renovada para seguir aspirando más alto, incluso después de haber caído. Porque en un hogar, no es necesario ser perfecto, en un hogar uno es sencillamente hijo, es amado justamente por ser hijo pequeño.

Aquellos que nos precedieron, como José, dieron testimonio con su vida que María, la Reina Tres Veces Admirable de Schoenstatt se ha establecido en su Santuario como Madre y Educadora de todos aquellos que llegan hasta ese lugar. María ha atraído y sigue atrayendo a los corazones juveniles, que desde todas partes del mundo dirigen su mirada espiritualmente a ese lugar que es fuente de una corriente de gracias que se esparce y no para de crecer que ha llegado a irrumpir con fuerza en muchos países y culturas.

En otro valle, al pie de los Andes, a fines de los convulsionados años 60, una joven rebelde e inquieta, con un carácter fuerte y mucha vitalidad y liderazgo, dejó que María, su Matercita, en su taller-santuario, despierte en ella un anhelo inmenso por la pureza, al punto de pedirle que la ayude a que su corazón sea un tabernáculo de Cristo. Ese taller, María obró en ella la segunda gracia de peregrinación, la gracia de la transormación. En su diario podemos leer cómo ella se ofreció como instrumento a la Mater para construir el Reino de Schoenstatt, cómo le pedía a María que consagrara y transformara sus ojos, sus oídos, su boca y su corazón. Cuando uno se siente amado y siente hogar en el Santuario, María realiza sus milagros de transformación. La luz de esa transformación de Bárbara, su breve paso por la Juventud Femenina de Schoenstatt, sigue iluminando a jóvenes en el mundo entero.

Estos milagros de transformación son silenciosos, a veces imperceptibles, pero los podemos ver de forma palpable en tantas personas que se han dejado modelar por María en su Santuario de Schoenstatt, lo podemos ver en nuestros propios corazones.

Sí, la Mater atrae corazones juveniles, pero no sólo física sino también espiritualmente. Una figura en nuestra historia de Schoenstatt brilla cuando queremos hablar sobre la tercera gracia del Santuario. Es Don Joao Pozzobon y su Campaña de la Virgen Peregrina. Su mayor anhelo era estar siempre vinculado al Santuario, decía que siempre quería estar vinculado al Santuario, que para él todo era Santuario, rezando, trabajando, viajando. Cuando viajaba y no podía ir físicamente al Santuario, dejaba una nota clavada en la parte de abajo del banco donde normalmente se arrodillaba. Se autodenominaba “sembrador del Santuario” y dijo que la Campaña era para divulgar las gracias del Santuario. No sólo para llevar el Santuario a las personas sino también para traer personas al Santuario.

Si llevamos el Santuario en el corazón y nos dejamos conquistar y transformar por María, si de su mano nos acercamos a su Hijo, podremos también llevar sus gracias a nuestra familia, amigos, a cualquier lugar donde nos encontremos. Recibimos mucho y tenemos mucho que dar, es más, el crecimiento de Schoenstatt depende de cada uno de nosotros. Se necesita una nueva Primavera Sagrada para preservar y transmitir ese hermoso regalo que se nos ha dado en nuestro Santuario, esa experiencia de familia, tan necesaria en el mundo de hoy.
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sábado, diciembre 31, 2005

La puerta del armario y la puerta del Santuario


A principios de Diciembre, estrenaron la película “Las crónicas de Narnia”. Yo sólo sabía que C.S. Lewis era un autor cristiano y que los libros estaban llenos de metáforas de la vida de Cristo. Uno de mis alumnos de la clase de confirmación habló con tanto entusiasmo de la película, que la fui a ver enseguida. Y sí, quedé también muy impresionada y la recomiendo a todos, especialmente a aquellos que tienen corazón de niño. En la historia, una niña, jugando a las escondidas con sus hermanos descubre un viejo armario, abre la puerta, se esconde en él y de repente, cuando esperaba llegar al fondo, se encuentra con un mundo extraordinario, diferente, el país de Narnia, cubierto de nieve y esperando a que su salvador regrese. Ninguno de sus hermanos le cree al principio, pero más adelante todos se lanzan a la aventura, cruzando la puerta del armario.

Días después, en el día de Navidad aquí en Schoenstatt, me dirigía al Santuario Original desde la Press Office... En las afueras había gente deseándose feliz navidad y conversando. Cuando entré al Santuario, las luces estaban tenues, había velas encendidas, el Santuario estaba adornado de forma hermosísima, y el pesebre tenía las figuras más bellas de todo Schoenstatt. Y estaba Ella, la Mater, con sus ojos misericordiosos, custodiando a su Hijo y recibiendo a todos con amor. Me sentí como transportada a otro mundo tan solo cruzando por la puerta del Santuario.

Las miles y miles de personas que entran a los más de 180 santuarios en todo el mundo, experimentarán siempre algo parecido, esa calidez, ese poder descargarse de sus problemas para dejarlos manos de María, a cambio de nuestros sacrificios, de nuestras oraciones, de nuestros esfuerzos por crecer en el amor.. Nada sin ti, nada sin nosotros.. Me llamó la atención cuando la hermana M. Kornelia la llamó “espiritualidad de contrato”, al ver que yo le había pedido a una chica de Chile que por favor nos cediera el nombre de un blog que ella había creado www.nadasinti.blogspot.com, y yo a cambio rezaba por ella en el Santuario Original. (por cierto aceptó encantada y ahora ese es el sitio donde se puede pedir rezar por alguna intención, visítenlo).

Comprenderán por el título de mi blog, www.puertadelcielo.blogspot.com y por la comparación previa, que me fascinan las puertas. María es la puerta a nuestra Salvación, a Cristo, y nosotros podemos ser puertas para que otras personas vean a Cristo. Para que experimenten esa calidez, esa alegría que se siente en el Santuario.

El Padre Kentenich, una y otra vez repetía que el “antídoto” o más bien la coraza para defenderse de las corrientes del mundo de hoy, es la vivencia de familia, de hogar. El estar “uno en el otro, para el otro, con el otro”. Y en algún libro leí que los amigos son la familia que uno escoge. Quizá una de las experiencias más fuertes de estas dos semanas en Schoenstatt ha sido el compartir con personas que no había visto nunca antes en mi vida y hacer aquellas “amistades instantáneas” de las que ya he hablado en otros relatos. Conexiones, vínculos, generosidad intercambiada, miradas cálidas. La Mater es la madre de todos nosotros y por ello nos sentimos vinculados y hermanados.

Otra experiencia importante para mí ha sido poder pasar más tiempo en la Oficina de Prensa de Schoenstatt, ya no virtualmente como todos estos años, sino tener mi huequito temporal y físico ahí, (por alguna razón que no entiendo siempre me senté en el mismo lugar de la mesa octagonal)... Y el tener la oportunidad de transmitir a los schoenstattianos y no schoenstattianos de lugares tan remotos como China y Australia, algunas de los acontecimientos vividos aquí por medio de fotos y videos. Asimismo fue una interesante experiencia escuchar a la Hermana M. Kornelia reflexionar sobre tantos temas, sobretodo la importancia de la internacionalización de Schoenstatt. La importancia de no sólo admirar o ver lo que puede aportar la mentalidad o cultura de su país, sino saber incluso “ponerse en sus zapatos” y absorber lo bueno. Ella dice textualmente que todos los schoenstattianos que no lo conocen, deberían aprender a hablar castellano, pues es muy fuerte la corriente de vida de la gente en los países latinos, y es un gran aporte para Schoenstatt.

Durante la mayor parte de mi estadía en Schoenstatt me alojé en la misma casa donde el Padre Kentenich vivió los últimos tres años de su vida. (Schulungsheim). Ahí conservan su pieza y fue toda una experiencia pasar allí un buen rato y hasta tener tiempo de detenerme a mirar los títulos de los libros de su biblioteca o las cosas que utilizaba. Pude releer algunas de sus pláticas y fue como un volver a poner en perspectiva muchas cosas. El ha sido la puerta para encontrarnos con María y por lo tanto con su Hijo, para encontrarnos a nosotros mismos, para encontrarnos con Dios Padre.


Como la puerta del armario en Narnia, entrar por la puerta de María, del Santuario, del Padre, es entrar a un mundo maravilloso, que es un camino de santidad. Seguir leyendo el artículo