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lunes, diciembre 25, 2006

Pesebres y pesebritos



En este viaje a Ecuador, en una sola semana estuve en Guayaquil, Quito y Cuenca.
Aquí pueden encontrar los diferentes pesebres en una exposición en Cuenca, y también fotos de un pesebre que una señora hace al frente de su casa en esa misma ciudad, maravilloso!
Gracias a Dios aquí en Ecuador siguen siendo una tradición los pesebres, incluso en lugares públicos como en el nuevo aeropuerto de Guayaquil. Seguir leyendo el artículo

jueves, noviembre 09, 2006

Navidad a la Calle

Navidad a la calle
Campaña para difundir el verdadero sentido de la Navidad

En muchos países la Navidad “comienza” el 1ro. de Noviembre, se empieza a planear qué regalar a los seres queridos a organizar los compromisos sociales. Los centros comerciales se visten de rojo, se llenan de luces y hace su aparición el personaje conocido cono “Papá Noel,” “Viejito Pascuero” o como se lo conozca en cada país. Cada año es menos “políticamente correcto” desear ‘Feliz Navidad’, sino que se debe decir “Felices Fiestas”, e incluso se prohíben representaciones de la escena de la Natividad en las escuelas. El acontecimiento principal que celebramos pasa casi desapercibido.

En respuesta a este proceso de secularización que se vive en nuestros países, se ha iniciado una campaña llamada “Navidad a la Calle”. Su gestor, Mario Jorquera, hermano en Alianza que vive en Salamanca, Chile, ya ha recibido apoyo de personas de muchos países .

¿Y cual es el objetivo de esta campaña? es llevar el espíritu de Navidad a la calle, a la vida pública, a todo el mundo.

En el sitio web dedicado a esta campaña: www.navidadalacalle.org nos muestra cómo podemos adherirnos:

“Hay millones y millones que queremos vivir a fondo la Navidad... ¡Queremos salir a la calle! ¡Queremos gritar a los cuatro vientos que Jesús nace de nuevo para salvarnos! ¡Queremos que todo el mundo lo sepa! ¡Queremos que Jesús toque el corazón de todos! ¡Por eso queremos llevar la Navidad a la calle...!!”

Aquí se puede dar pie a la creatividad: que nuestras ventanas y jardines muestren la escena del pesebre, organizar nacimientos vivientes, etc. Que podamos compartir con otras personas nuestra alegría porque el Niño Dios a venido a nacer y quedarse en nuestros corazones, porque ha venido a salvarnos. Es en la calle, en nuestra vida diaria, donde debemos mostrar sin timidez la belleza de ser cristianos y comunicarlo con alegría.

En la ya mencionada página web pueden adherirse, invitar a otras personas y obtener varios recursos, meditaciones y escritos sobre la Navidad, etc. Para más información se puede escribir a: info@navidadalacalle.org Seguir leyendo el artículo

sábado, diciembre 31, 2005

La puerta del armario y la puerta del Santuario


A principios de Diciembre, estrenaron la película “Las crónicas de Narnia”. Yo sólo sabía que C.S. Lewis era un autor cristiano y que los libros estaban llenos de metáforas de la vida de Cristo. Uno de mis alumnos de la clase de confirmación habló con tanto entusiasmo de la película, que la fui a ver enseguida. Y sí, quedé también muy impresionada y la recomiendo a todos, especialmente a aquellos que tienen corazón de niño. En la historia, una niña, jugando a las escondidas con sus hermanos descubre un viejo armario, abre la puerta, se esconde en él y de repente, cuando esperaba llegar al fondo, se encuentra con un mundo extraordinario, diferente, el país de Narnia, cubierto de nieve y esperando a que su salvador regrese. Ninguno de sus hermanos le cree al principio, pero más adelante todos se lanzan a la aventura, cruzando la puerta del armario.

Días después, en el día de Navidad aquí en Schoenstatt, me dirigía al Santuario Original desde la Press Office... En las afueras había gente deseándose feliz navidad y conversando. Cuando entré al Santuario, las luces estaban tenues, había velas encendidas, el Santuario estaba adornado de forma hermosísima, y el pesebre tenía las figuras más bellas de todo Schoenstatt. Y estaba Ella, la Mater, con sus ojos misericordiosos, custodiando a su Hijo y recibiendo a todos con amor. Me sentí como transportada a otro mundo tan solo cruzando por la puerta del Santuario.

Las miles y miles de personas que entran a los más de 180 santuarios en todo el mundo, experimentarán siempre algo parecido, esa calidez, ese poder descargarse de sus problemas para dejarlos manos de María, a cambio de nuestros sacrificios, de nuestras oraciones, de nuestros esfuerzos por crecer en el amor.. Nada sin ti, nada sin nosotros.. Me llamó la atención cuando la hermana M. Kornelia la llamó “espiritualidad de contrato”, al ver que yo le había pedido a una chica de Chile que por favor nos cediera el nombre de un blog que ella había creado www.nadasinti.blogspot.com, y yo a cambio rezaba por ella en el Santuario Original. (por cierto aceptó encantada y ahora ese es el sitio donde se puede pedir rezar por alguna intención, visítenlo).

Comprenderán por el título de mi blog, www.puertadelcielo.blogspot.com y por la comparación previa, que me fascinan las puertas. María es la puerta a nuestra Salvación, a Cristo, y nosotros podemos ser puertas para que otras personas vean a Cristo. Para que experimenten esa calidez, esa alegría que se siente en el Santuario.

El Padre Kentenich, una y otra vez repetía que el “antídoto” o más bien la coraza para defenderse de las corrientes del mundo de hoy, es la vivencia de familia, de hogar. El estar “uno en el otro, para el otro, con el otro”. Y en algún libro leí que los amigos son la familia que uno escoge. Quizá una de las experiencias más fuertes de estas dos semanas en Schoenstatt ha sido el compartir con personas que no había visto nunca antes en mi vida y hacer aquellas “amistades instantáneas” de las que ya he hablado en otros relatos. Conexiones, vínculos, generosidad intercambiada, miradas cálidas. La Mater es la madre de todos nosotros y por ello nos sentimos vinculados y hermanados.

Otra experiencia importante para mí ha sido poder pasar más tiempo en la Oficina de Prensa de Schoenstatt, ya no virtualmente como todos estos años, sino tener mi huequito temporal y físico ahí, (por alguna razón que no entiendo siempre me senté en el mismo lugar de la mesa octagonal)... Y el tener la oportunidad de transmitir a los schoenstattianos y no schoenstattianos de lugares tan remotos como China y Australia, algunas de los acontecimientos vividos aquí por medio de fotos y videos. Asimismo fue una interesante experiencia escuchar a la Hermana M. Kornelia reflexionar sobre tantos temas, sobretodo la importancia de la internacionalización de Schoenstatt. La importancia de no sólo admirar o ver lo que puede aportar la mentalidad o cultura de su país, sino saber incluso “ponerse en sus zapatos” y absorber lo bueno. Ella dice textualmente que todos los schoenstattianos que no lo conocen, deberían aprender a hablar castellano, pues es muy fuerte la corriente de vida de la gente en los países latinos, y es un gran aporte para Schoenstatt.

Durante la mayor parte de mi estadía en Schoenstatt me alojé en la misma casa donde el Padre Kentenich vivió los últimos tres años de su vida. (Schulungsheim). Ahí conservan su pieza y fue toda una experiencia pasar allí un buen rato y hasta tener tiempo de detenerme a mirar los títulos de los libros de su biblioteca o las cosas que utilizaba. Pude releer algunas de sus pláticas y fue como un volver a poner en perspectiva muchas cosas. El ha sido la puerta para encontrarnos con María y por lo tanto con su Hijo, para encontrarnos a nosotros mismos, para encontrarnos con Dios Padre.


Como la puerta del armario en Narnia, entrar por la puerta de María, del Santuario, del Padre, es entrar a un mundo maravilloso, que es un camino de santidad. Seguir leyendo el artículo

sábado, diciembre 24, 2005

Dios-con-nosotros (Emmanuel)


Schoenstatt, Alemania, 24 de Diciembre, 2005

Querido Niño Jesús

Hoy, como todos los días, vienes al mundo a salvarnos. Pero como nosotros somos seres finitos y nos gusta dividir todo en minutos, horas, días y fechas, celebramos hoy tu venida en forma especial. Aquí en Schoenstatt, este sencillo lugar donde tu Mamá se ha establecido de forma especial, tu venida se celebra quizá, con mucho más profundidad que en otros lugares del mundo. Con profundidad y también quizá con mucha “prolijidad”, pues además de la preparación espiritual, con los cantos diarios de las antífonas de la O y las búsquedas de albergue, hay muchos detalles y arreglos que hacen que el ambiente contribuya a preparar el corazón a lo que vendrá.

Estos arreglos “físicos” y visibles no llegan todos de golpe como por ejemplo en América, donde desde Noviembre ya todo tiene adornos de Navidad. Sino que las estrellas de paja, los árboles, nacimientos y arreglos van apareciendo poco a poco la semana previa a tu Nacimiento. Es una gran fiesta.

Es contagiante la alegría de las más pequeñas, las chicas que han venido a Schoenstatt a pasar algunos meses, haciendo tareas sencillas, pero que ayudan a conocerse mejor y a apreciar las cosas pequeñas de la vida, las pequeñas alegrías. Se han alegrado por la nieve que cayó hace una semana, por hacer y rehacer un pesebre, (como el de la foto, hecho y vuelto a hacer por Inmaculada de España) y hasta por tener la oportunidad de hacer pequeños sacrificios.

Quizá lo que más llama la atención aquí es la generosidad y la alegría, en un marco donde se sienten gracias especiales.

Gracias Niñito por supeditarte a nuestros deseos y a nuestras fechas, porque sabemos que vienes de forma especial hoy. Se siente en el aire y en el corazón. Tú vienes, y de forma especial a los que tienen corazón de niño. En tus manos ponemos tantas intenciones que tú conoces. Ven y ven pronto, ven y nace en nuestros corazones!! Seguir leyendo el artículo

lunes, abril 11, 2005

De anaranjado a verde (Publicado en Revista Familia del Padre)

De anaranjado a verde
Una reflexión sobre el consumismo y la vinculación correcta a las cosas

Un día todo es anaranjado y al otro día todo amanece verde... Esa transición entre Halloween y Navidad en Estados Unidos es tan brusca como inmediata. Las mismas repisas que el 31 de Octubre estaban llenas de calabazas, sombreros de bruja y chocolates, el 1ro de Noviembre lucen adornos de navidad y muñecos con barba blanca. La música de fondo que se escucha desde ese día en las grandes tiendas de departamentos una y otra vez son esas nostálgicas canciones navideñas de Bing Crosby. Nuestro país y el resto del mundo siguen el ritmo, Papa Noel llega en helicóptero al Mall del Sol y Navidad está aquí con todo el significado que le da el mundo hoy.

¿Adviento? ¿Austeridad? ¿Silencio? Lo reemplaza una lista de cosas por hacer y por comprar, diferidos a tres, seis o doce meses, combos y super ofertas.

Quizá estemos tentados de decir que nosotros como católicos no estamos contagiados de esa enfermedad, pero si miramos nuestro closet, y todo lo que tenemos y hacemos un “inventario” de eso versus lo que realmente necesitamos, podemos llegar a la conclusión de que el consumismo o el materialismo nos ha tocado y forma parte de nuestra visión de la vida. Incluso si por una situación económica difícil no podemos tener todo lo que quisiéramos, la publicidad y la presión social, que nos bombardean, también influyen en nuestros deseos de un nivel de vida más alto. Algunos nos hemos sorprendido cuando hemos tenido oportunidad de visitar familias pobres, que a veces tienen mejores equipos de sonido o televisiones que los nuestros. Esto me trae a la memoria un comentario de una señora que con su familia tuvo que viajar de un día para otro al extranjero por la enfermedad de uno de sus hijos. Solo alcanzó a poner pocas cosas en su maleta. Y después de varios meses se sorprende de lo poco con lo que se puede vivir.

Conozco personas que constantemente se compran los últimos “gadgets” (traducción libre: aparatejos tecnológicos pequeños y complejos). Luego de que sale uno nuevo, el anterior queda descartado y pasa al closet, un cementerio de tecnología descontinuada. Este talvez es un ejemplo extremo, pero nos lleva a pensar en la satisfacción que uno experimenta al adquirir algo nuevo: es efímera. Buscamos felicidad en las cosas, pero allí no la vamos a encontrar.

La vinculación correcta a las cosas

Vemos todos los días como el poder económico influye en todos los ámbitos de la sociedad. Leyendo al Padre Kentenich, parece que estuviera describiendo con exactitud los tiempos actuales: “En todas partes, el punto de vista económico es el decisivo, el fundamental y el dominante. La economía determina la política, llena la prensa, decide sobre la paz y la guerra, es el tema principal de las deliberaciones internacionales, es el barómetro que marca el valor de una persona y una nación. (...) El hombre economicista no se contenta con sólo satisfacer sus necesidades. Se dedica a despertar necesidades, con el fin de poder acaparar riquezas los más pronto posible y poder procurarse placer con mayor facilidad. Todo se orienta con la consigna: “¡haz dinero, hijo mío!”. (1950, Pedagogía para educadores católicos).

Ante este bombardeo, esta presión, el Padre Kentenich nos llama a vincularnos correctamente a las cosas:

1) Debemos aprender a ver y valorar rectamente las cosas. Debemos ver las cosas en relación con Dios, considerarlas como criaturas de Dios, un regalo para nosotros. Las trataremos entonces con cuidado y respeto, conscientes que no deben estar primero en nuestra escala de valores, sino después de Dios y la familia. Asimismo debemos tener en cuenta de que el amor fraterno nos debe llevar a compartirlas, a ser solidarios.
2) Debemos aprender a gozar las cosas rectamente. Si las cosas son un regalo de Dios, entonces corresponde usarlas y gozarlas con un corazón agradecido. Lo hacemos además con respeto y responsabilidad.
3) Debemos aprender a renunciar rectamente a las cosas. Si renunciamos, es porque queremos algo superior y más valioso. Si apagamos el televisor, si dejamos el lujo, si nos medimos en la comida o en la vestimenta, si suprimimos los gastos superfluos, si compartimos es por un bien mayor. Es decir, estamos ennobleciendo nuestra naturaleza, aumentando la calidad de vida y del amor que existe entre nosotros.

El antídoto para el consumismo

Esta vinculación correcta con las cosas resulta de una vida espiritual profunda, la que debemos cultivar lo más posible. Tenemos los medios, la oración y la meditación, pero dejemos que sea el Santo Padre, Juan Pablo II quien nos lo recuerde:

“Precisamente este es el antídoto más eficaz contra los peligros del consumismo, a los que se encuentra expuesto el mundo actual. Frente a la sugestión de valores efímeros del mundo visible, que algunos medios de comunicación proponen, es urgente contraponer los valores estables del espíritu, que sólo se pueden alcanzar mediante la contemplación y la oración” Seguir leyendo el artículo